jueves, 22 de diciembre de 2011

El curioso caso de “La escalera de Loreto”

Hola amigos Poqui fans, hoy les voy a comentar sobre “La escalera de Loreto” mundialmente famosa por su forma en espiral. Esta obra ha visto crecer su popularidad gracias a una presentación en Power Point en donde se detalla la historia de esta peculiar escalera añadiéndole un aire milagroso ya que muchos la consideran como una obra construida por el mismo carpintero José, el padre de Jesús Cristo.


La Capilla de Loreto se encuentra ubicada en la ciudad de Santa Fe, Nuevo México (EE. UU). En 1872 Jean-Baptiste Lamy, el Obispo de la Arquidiócesis de Santa Fe, encargó la construcción de una capilla para el convento con el nombre de Nuestra Señora de la Luz, que estaría al cuidado de las Hermanas de Loreto. 

La capilla fue diseñada por el arquitecto francés Antoine Mouly en estilo neogótico, con torres, contrafuertes y ventanas de vidrios de colores importados de Francia. Aunque fue construido en una escala mucho menor, la capilla tiene un parecido evidente a la Sainte-Chapelle de París.



Cuando la construcción de la Capilla de Loreto se completó en 1878, no había forma de acceder al coro que se encontraba en el segundo piso, ya que para esa época se usaba una escalera común, pero por el hábito de las hermanas esto se dificultaba. Muchos Carpinteros fueron llamados para resolver el problema, pero todos ellos llegaron a la conclusión que al construir una escalera interferiría con el espacio interior de la pequeña capilla quitándole área a los bancos existentes. 

Y aquí nace la leyenda: 

Para encontrar una solución al problema las Hermanas ofrecieron una novena a San José, el Santo patrón de los carpinteros para ver cómo podrían solucionar este inconveniente. En el noveno día y al final de la oración, un hombre apareció en la capilla con un burro y una caja de herramientas en busca de trabajo. Les dijo que les construiría la escalera, pero que precisaba de total privacidad durante tres meses. Cuando la elegante escalera de caracol se terminó, y el carpintero desapareció sin cobrar el sueldo o por lo menos darle las gracias. Después de buscar por el hombre en el pueblo (incluso se publicó un anuncio en el periódico local) y al no encontrar rastro de él, algunos llegaron a la conclusión de que era el mismo San José, que había llegado en respuesta a las oraciones de las hermanas. 



Lo que hace especial a la escalera son sus dos giros de 360 grados, en su construcción no se utilizaron clavos, y no posee una soporte central visible. Además mide 22 pies de alto y tiene 33 peldaños, forma dos círculos completos. También se dice que no se sabe de dónde vino la madera.

Ahora saliendo de la leyenda, sabemos que la escalera originalmente fue construida sin ningún tipo de baranda de apoyo para proteger de alguna caída accidental a sus usuarios. Existen reportes que el descenso era dificultoso que algunas monjas bajaban en sus manos y rodillas (Albach 1965). Por otro lado, la forma de resorte de la escalera actúa precisamente como un gran resorte, y muchos visitantes reportan que la escalera se mueve de arriba a abajo mientras caminan sobre ella (Albach 1965 y Bullock 1978). 

El técnico en madera, Forrest N. Easley, notó que si bien la escalera no parece tener algún tipo de soporte central evidente, sí lo tiene ya que de los dos travesaños de madera que tiene, el del centro tiene un radio tan pequeño que funciona casi como un poste de soporte sólido (Easley 1997). Además, existe otro soporte que regularmente nadie menciona, pero que se puede observar en la siguiente imagen tomada por el investigador de misterios Joe Nickell en su visita a la capilla en 1993:


De acuerdo a Wikipedia, Johann (Yohon) Hadwiger, un carpintero alemán, fue acreditado al diseño y construcción de la escalera, aunque después la fuente de esta afirmación, el bisnieto de Yohon, Oscar Hadwiger, admitió que no tenía evidencias que apoyaran su testimonio. Recientemente, una historiadora local, Mary Jean Straw Cook, publicó evidencia que el artesano fue Francois-Jean Rochas, de origen francés y que llegó a los EEUU como miembro de un celibato del orden de artesanos y se asentó en Nuevo México. Otras pistas que apuntan a la autoría por este francés incluyen el testimonio de Quintus Monier, quien construyó la vecina Catedral St Francis y una nota de defunción en el diario The Santa Fe New Mexican en 1895, describiendo a Rochas como “un experto trabajador en madera (quien) construyó la escalera en la capilla de Loretto”. La historiadora Straw Cook también encontró en el registro de las monjas una entrada de Marzo de 1881 en donde se puede leer: “Pago por madera Sr. Rochas, $150.00.” 

Los hallazgos, publicados en la nueva edición del libro “Loretto: The Sisters and Their Santa Fe Chapel”, de Straw Cook, sugieren que la escalera fue construida en Francia y adaptada por Rochas. Eso podría explicar por qué apareció tan de pronto. Dice Cook: “Habían aquellos quienes sabían su nombre pero no deseaban traicionar la leyenda. La identidad del constructor era de poco interés para el público hasta que su logro alcanzara proporciones legendarias durante las primeras décadas del siglo 20. Para entonces, aquellos quienes conocieron o trabajaron con Rochas habían ya muerto.”

Milagrosa o no, en la actualidad la iglesia pertenece a una compañía privada, que la convirtió en museo y ya no tiene ninguna relación con la iglesia católica, ni funciona como iglesia en sí. Sus dueños cobran la entrada a los visitantes y alquilan el lugar para la celebración de bodas.


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